Dispare recuerdos a la cabeza que me destruían el corazón.
Recuerdos buenos.
Los respiro, sonrió. Vuelvo a ese momento y lo hago hogar.
Me pierdo en risas, abrazos, quizá algún beso. Me quedo ahí.
Llega la destrucción, aparece a lo lejos, al principio
imperceptible pero cada vez mas cerca, y yo la miro como se miran esas cosas
que sabemos que nos van a hacer daño.
Pero aun así me acerco. Curioseo. Quiero saber porque a
vuelto. Porque simplemente no se quedo en las sombras a las que pertenece.
Me golpea.
Vuelve para hacerme entender que el final de la historia no
fue el hogar sino desastre.
Y yo, tumbada en el dolor una vez mas, haciendo el esfuerzo
por salir, ignorando que esta a mi lado a ver si a así, se cansa y desaparece.
Pero los recuerdos siempre están en nuestro corazón, sean hogar, lagrima o desastre.
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