sábado, 10 de mayo de 2014

Respiro

Tienes problemas, como los tengo yo.

Y te gusta hacer de un grano de arena una infinita montaña de tristeza, como hago yo.

Que te gusta quedarte ahí, sufriendo, pensándolo mil veces y autodestruyéndote, intentando llegar a entender porque lo hiciste o porque no, como, una y otra vez, hago yo.

Pero a veces, y cuando creemos que la vida ya no puede ser más puta, nos da respiros. Y estos respiros, como las oportunidades, hay que saber aprovecharlos.

Quizá este sea tu respiro, quizá puede salir mal… o tal vez no. Pero ya te digo que si nunca te arriesgas a respirar, que si no lo intentas, no lo vas a saber. Deja de comerte el coco. Sé que es difícil porque yo también lo hago. Que yo también me rompo los recuerdos, para luego, llorando, volverlos a recomponer.

No dejes escapar los respiros porque es de lo que vivimos.

Esos momentos de claridad que a veces aparecen entre la puta y constante niebla que son nuestras cabezas.