Me contaron una vez que si al mirar la hora te la encuentras
capicúa o con ambas cifras iguales, tenía que ver con que alguien está pensando
en ti o echándote de menos.
Es mi favorita, mi maldita casualidad favorita.
Yo soy de esas idiotas que le gusta pensar que esas casualidades
son verdad. Supongo que a todos nos gusta pensar que alguien se acuerda de
nosotros o que en algún lugar nos están echando de menos.
Seamos realistas, no son más que mentiras, por si no había quedado
claro ya.
Por lo general me paso el día mirando la hora, y por más que
de la bonita pero absurda casualidad de encontrarme con este fenómeno, nadie está pensando en mi.
Supongo que nunca fui tan necesaria, ni merecía tanto la
pena. Es triste, muy triste que este diciendo todo esto, pero las palabras se
escapan solas.
No fui nada, aunque me gustase pensar que si. Tú lo has
hecho muy bien porque cada día me lo dejas más claro.
El problema se encuentra en que a pesar de todo esto, sigues
apostando, creyendo y convenciéndote de que puede salir bien. Entonces vuelves
a mirar el reloj y ahí está, es maldita casualidad.