¿Qué haceis aquí otra vez?
Que se marchen los fantasmas del pasado.
Aunque quizá pida demasiado.
Son tan caprichosos: vienen y van, desaparecen entre las tinieblas de las que nunca debieron salir.
Pero vuelven, y traen consigo la duda, las lágrimas, los "quizá"...
Una bola que se anuda en la garganta, matando el aire.
Y mientras que los pulmones pierden fuerza y el corazón bombea cada vez mas lento, las sombras te envuelven la cabeza y los pensamientos golpean queriendo salir.
¡Qué se partan las paredes y se abran las cabezas!
¡Qué se escapen las ideas y vuelen libres para que otros pueden verlas!
Esa libertad despeja las tinieblas.
El aire vuelve.
Los pulmones respiran.
El corazón bombea.
Hasta la próxima.
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