viernes, 4 de septiembre de 2015

La cuarta cuerda

Suspenderme en el silencio milésimas de segundo antes de estrellarme en el vacío.
Ahogo las palabras contra las paredes de mi garganta.
¿Te dice algo todo esto?
Ya, a mi tampoco.
La batalla constante entre mis ruinas mentales.
El eco de lamentos que algún día fueron risas.
Polvo que se pierde en veloces espirales ascendentes con el fin de hacer mortal la caída.
Insisto en que el hielo te puede hacer arder.
¿Viste los movimientos tan precisos que hacían la otra noche las nubes alrededor de la luna?
Ellas si que saben bailar el viento.
Y tú, ¿qué pretendes con todo esto?
Demasiadas vueltas le tienes que dar al reloj de arena para conseguir cualquier cosa.
Giré por tercera vez aquella noche
- ¡57 segundos!
- ¿Y los tres que faltan?
- No lo sé
- Fatal, no estamos como para perder el tiempo.
El hielo arde y se derrite.
El agua ya me llega al cuello.

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