domingo, 23 de febrero de 2014

No quiero saber nada

Se escucha el eco de palabras que nunca debieron ser pronunciadas. Calla, ya no quiero saber nada. El ruido retumba en mi cabeza como un fuerte viento sobre un delicado cristal. Escuche todo lo que tenias que decirme sin oportunidad de defenderme. Calla, ya no quiero saber nada. Quise hablar pero no conseguía articular más que pequeños sonidos sin sentido que nadie lograría entender. Después de que la idea se balancease por mi cabeza como una hoja deslizándose hacia el suelo en pleno otoño, llegue a la idea de que no era necesario hablar, no ibas a creer ninguna de las palabras que dijera, fuera la que fuese. Calla, ya no quiero saber nada. Cuando las palabras sobran y no que faltan, nada bueno puede estar por venir. Miradas fuera del sentido más agradable, miradas que si arrancasen vidas ya estaríamos más que vacías, miradas que fulminan y que lo dicen todo antes del primer parpadeo. Calla, ya no quiero saber nada. La situación es extrema, y mi piel se congela como si la sangre dejara de circular. Ni siquiera me diste el margen de la duda. No me preocupa. Cuando una conciencia está tranquila, todo tu mundo puede seguir hacia delante. A veces recuerdas lo que era, pero, esa imagen tan rápido como vino se va, y todo vuelve a la normalidad. Calla, ya no quiero saber nada. No era ni la más remota de mis intenciones hablar sobre todo esto, supongo que las palabras me llevaron hasta aquí, ellas, inteligentes, sacan de ti hasta lo que no sabías que existía, todo aquello que creías olvidado en el rincón más apartado, solo hay que dejar que actúen, y poco a poco, descubrirás que no estaba tan olvidado, que realmente te sigue latiendo, que verdaderamente sucedió. Calla, ya no quiero saber nada. Y como no quiero saberlo, ni escucharte, ni leer esas indirectas absurdas y las veces que te das por aludida cuando no deberías hacerlo porque date cuenta, tu y solo tú has hecho que pases de ser el centro de mi mundo a no ser nada, y como no lo requiero, calla, ya no quiero saber nada. Si tu no me dejaste hablar, no voy a dejar que tu lo hagas ahora, mis oídos, cansados de escuchar acusaciones y opiniones que les dan igual, quieren descansar. Mi mente, agotada de pensar y buscar soluciones, quiere frenar y dejar de preocuparse por cosas que no merecen la pena y que jamás se preocuparan por ella. Mi corazón, cansado de latir en vano, de querer ser el mejor solo para ti, de cambiar y vivir solo para ti, de ataviarse de los mejores colores hasta en los días más tristes solo para ti, quiere respirar y dejar de ocuparse por situaciones y sentimientos que por mucho que se empeñe no le corresponden. Calla, ya no quiero saber nada. Tus acusaciones ya no me duelen. Supongo que será que se lo que hice y se cual es la verdad, o que quizá crecí y por fin me hice fuerte ante las falsas recriminaciones, o que simplemente se termino y me di cuenta de que no era por ello, el fin del mundo. Calla, ya no quiero saber nada. Ni ahora, ni luego, ni  mañana, ni dentro de días o semanas, nada. Perdí tanto, que ya solo me quedaba ganar. Puedes venir a por mí cuando quieras, ya no me derribaras como lo hacías antes, o me desarmaras con la facilidad del pasado. Calla, esto ha terminado.

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